viernes, 22 de mayo de 2015

Primer Adelanto

Charles se encontraba en la cocina, que lucía muy moderna y estaba compuesta por una enorme isla que conectaba y servía de comedor también. Hella se sentó en uno de los bancos. Al percatarse de su presencia Charles se dio la vuelta y la enfrentó con una de sus encantadoras sonrisas.
— ¿Mejor? — Le dijo con una voz suave y apaciguada.
— Mejor — Simplemente respondió Hella, y le devolvió la sonrisa, un poco más leve y contenida.
— Que bueno ¿Té?
— Por favor.
Charles buscó en los cajones dos tasas y procedió a servir el té, además acercó unos sándwiches y se los ofreció a Hella. Esta tomó uno y le dio las gracias. Ambos permanecieron unos pocos minutos en un silencio incómodo que Charles rompió repentinamente.
— Creí que se marcharía junto a su compañera, la señorita Williams — Le dijo observándola de soslayo.
Hella dudó de su respuesta.
— Sí, bueno, ella tenía un compromiso, con su prometido, no quise retrasarlos así que decidí alejarme un poco del bullicio y todo el movimiento para buscar un taxi, pero la lluvia me lo impidió, además mis zapatos no ayudaron mucho.
— ¿Está descalza?
— Ehh, sí.
— Que tonto, buscaré algo para que proteja sus pies, no debe andar descalza por allí, no queremos que pesque un resfriado.
— Señor Manners — Hella le tomó del brazo antes de que éste pudiera levantarse — Por favor termine primero su té y su cena, tengo mis pies posados en los apoyos del banco.
Charles, dubitativo, hizo ademán de sentarse y continuó con su cena.
— ¿Está segura Hella? De verdad no hay problema en que vaya un momento.
— Estoy perfectamente señor Manners, ya siento un poco de calor gracias a la ropa seca y el té — Charles se sentó tomando de nuevo el emparedado.
— ¿Y disfrutó de la velada ésta noche? Me refiero a con todo y su asignación.
— El concierto estuvo increíble, muy bello performance.
— Sí, es cierto, fue un éxito ¿Gusta de la música académica Hella?
— Bastante, aunque mi oído es inexperto y no soy precisamente una autoridad en el tema obviamente, pero la tía Harriet solía llevarme a la ópera y conciertos, es muy relajante y la ópera es una experiencia sin igual, la disfruto enormemente — de pronto Hella notó la forma en que Charles la miraba, ensimismado, pero de una manera intensa, así que bajo la mirada a su taza de té y calló. Charles pareció reaccionar ante la evidente incomodidad de Hella y agregó:
— ¿De veras? Qué bien, yo también me he visto fascinado — Sonrió de forma franca y cálida — Parece usted cansada, porque no vamos a la sala y descansamos un rato en el sofá ¿Le apetece? — Hella no pudo negarse pues se sentía exhausta.